Arrow S06E13: The Devil’s Greatest Trick

Desde que se confirmó el casting de Michael Emerson en la serie, y durante sus variadas apariciones en esta temporada de “Arrow”, siempre ha existido una sensación especial considerando el carácter y el talento de Emerson como actor, especialmente en la tv de género y cuando se trata de interpretar villanos o personajes moralmente cuestionables.

Y no bien disfrutamos bastante de Emerson y su Cayden James durante toda la temporada (donde a veces él mismo fue el encargado de rescatar algunos capítulos), es imposible no sentirse decepcionado tras ver “The Devil’s Greatest Trick”, un capítulo que es ampliamente superior al de la semana pasada y que, por méritos propios, es un buen episodio; mas la muerte de James (y por ende, la partida de Emerson de la serie), y la revelación de que era Ricardo “Richard Dragon” Díaz el verdadero villano de la temporada -y el responsable de la muerte del hijo de James-, fueron ambos desarrollos demasiado decepcionantes lo que ciertamente le juega en contra a este capítulo, más considerando que tras este episodio, la serie se fue a hiato hasta el mes de marzo.

Quizás lo más decepcionante es justamente la pérdida de James, algo que la serie prácticamente comenzó a presentar con letreros luminosos desde el momento en que Oliver le muestra al hacker la evidencia que había conseguido Alena respecto a la manipulación de las imágenes, las cuales provenían desde dentro de la organización criminal de James. Potenciales respuestas por parte del villano habían muchas, pero la serie se decanta por presentar a un James que se vuelve más violento y más errático, lo que por una parte lo vuelve un adversario más peligroso (considerando que estuvo esperando hasta el último minuto para saber si explotar o no la bomba que destruiría Star City); pero por otro lado, también lo vuelve más predecible, especialmente con el transcurrir del capítulo, lo que a todas luces hacía presagiar su lamentable final.

Afortunadamente, antes del decepcionante final pudimos disfrutar una vez más de una gran interpretación por parte de Emerson, que aprovechó este capítulo para presentar un verdadero tour de force de todo su talento actoral. Por ejemplo, cosa de considerar toda la secuencia donde James, armado con el detonador de la bomba, espera que Oliver y los 2 Teams le lleven a Laurel-2, Anatoly y Díaz, con tal de descubrir quién lo había traicionado. Es una secuencia que a ratos se vuelve un tanto absurda en cuanto a su evolución -como ver a James pasar de estar dispuesto a explotar toda la ciudad a propósito de una sola persona, para posteriormente culparse a sí mismo de la muerte de su hijo Owen, luego de haber visto a Oliver dispuesto a sacrificar todo con tal de proteger a William-, pero una donde la actuación de Emerson es tan importante que eleva toda la situación gracias a su pura actuación. Es un deleite, un recordatorio del talento del actor, y una última muestra de aquello que la serie va a echar de menos de ahora en adelante.

Y ciertamente no es la intención el mirar en menos el trabajo de Kirk Acevedo, en contraste con Emerson, ahora que el primero va a tener el rol de antagonista principal de la temporada (algo que, ahora que hacemos memoria, fue anunciado así tal cual en la Comic Con de San Diego del año pasado, pero que de pronto todos pasamos por alto, principalmente por obra y gracia de Michael Emerson). Acevedo es un muy buen actor como lo demuestra su labor en series como “Oz”, “Fringe” y “Band of Brothers”, e incluso dejando buenas impresiones gracias a su intensidad en series como “The Walking Dead” y “Agents of S.H.I.E.L.D.” o en cintas como “Dawn of the Planet of the Apes”; sin embargo, y pese a todo lo anterior, lo gratuita que se sintió la revelación, sumadas a ciertas incongruencias en la trama y planes de Díaz, y a que hasta ahora la serie no había hecho nada por demostrar que, pese a sus recursos, Díaz tenía un alcance semejante que le permitiera no sólo poner a Oliver y a James en curso de colisión, sino que manipular todos los eventos hasta ahora, se siente demasiado gratuito, especialmente cuando da para pensar que Díaz podría haber conseguido los mismos resultados, o mucho más, sin necesariamente recurrir a James.

Aún así, la última escena entre Díaz y James fue lo suficientemente buena como para dejarnos esperando que, ahora que la trama ha vuelto casi a fojas cero, Díaz pueda ser un adversario más que digno para ambos Teams de superhéroes, especialmente ahora que han caído en cuenta que están perdiendo una guerra que nunca supieron que estaban participando.

Otra “innovación” de este capítulo es volver a insistir en flashbacks, pero contrario a lo que pasó la semana pasada con los innecesarios vistazos al pasado de Dinah y Vincent, ahora es Cayden James el foco. Y pese a que no son lo más innovador ni sorprendente del capítulo -o de la historia de la serie-, es un buen vistazo que profundiza y humaniza más al personaje de Michael Emerson, aportando con algo de desarrollo, lo que siempre es bueno. Además, contaron con más presencia de Alena, lo que a estas alturas siempre es bueno (no nos molestaría para nada tenerla presente más seguido como parte del Team Arrow liderado por Oliver, como hemos visto estas semanas).

Hay otra trama que queda pendiente, y la dejamos para el final no sólo porque arrastra hacia abajo al capítulo pero también porque es, por lejos, la trama más enferma que hayamos visto, quizás en casi todo el “Arrowverse”. Nos referimos a lo que está pasando entre Quentin y Laurel-2.

Quentin arrastrando a una ensangrentada -producto de una herida de bala-, esposada e inconsciente Laurel-2, para llevársela a quién sabe a donde en el auto, todo mientras le dice que él sabe que dentro de ella existe un ápice de lo que fue su hija, es algo realmente enfermizo y perverso. Hemos visto en otras temporadas a Quentin tocar fondo de distintas maneras, especialmente luego de las muertes de Sara y de Laurel, pero llegar a este extremo es bajo hasta para él. Aún así, creemos que la serie está de acuerdo con nosotros respecto a lo enfermiza de la situación, mal que mal, la forma en que estuvo filmada la escena -y que difiere tanto del resto del capítulo-, nos da para pensar aquello.

“The Devil’s Greatest Trick” no es un mal episodio, todo lo contrario, especialmente luego de lo mal episodio que fue el de la semana pasada. Sin embargo, pasan demasiadas cosas en él que ciertamente afectan nuestra apreciación, especialmente ahora que la serie se toma otro parón y no volverá hasta marzo para su recta final. No nos queda otra que esperar lo mejor, especialmente ahora que la serie se despidió de lo mejor que esta sexta temporada tenía hasta ahora.

Notas al cierre:

  • Para incentivar el debate: esta temporada, especialmente la última seguidilla de episodios, nos han dejado pensando por primera vez en la posibilidad de que quizás la séptima temporada debería ser la última para la serie.
  • Este episodio es técnicamente un crossover con “The Flash”, luego de que Oliver requiriera la asistencia de Barry para ayudar a darle caza a Cayden James. Puntos extra para Diggle que, por primera vez, no vomita luego de ser transportado por Barry a alta velocidad.
  • Como hemos dicho en otras ocasiones, la caracterización de William es tan volátil que a estas alturas cambia de personalidad dependiendo de quién esté escribiendo el capítulo.
  • “You want to put me in jail, fine. Just out of town, please.”

Photo: Diyah Pera/The CW — © 2018 The CW Network, LLC. All Rights reserved.

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