Black Panther (2018)

                                           BLACK PANTHER

País: USA
Año: 2018
Género: Acción / Aventura / Superhéroes
Duración: 134 minutos


Elenco: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong'o,
Danai Gurira, Martin Freeman, Daniel Kaluuya, Letitia Wright,
Winston Duke, Sterling K. Brown, Angela Bassett, Andy Serkis,
Forest Whitaker.   

Director: Ryan Coogler 
Guión: Ryan Coogler, Joe Robert Cole
Música: Ludwig Göransson, Kendrick Lamar
Dirección de fotografía: Rachel Morrison

Como expresamos recientemente en nuestra lista, no hay duda que “Black Panther” es una de las películas más anticipadas del año. No sólo por el hecho de ser una nueva película de Marvel Studios -motivo suficiente per se-, pero además porque esta película prometía no sólo canalizar el zeitgeist cultural y socio político de estos tiempos en que vivimos, sino que también continuar dando pasos agigantados en la lucha por conseguir mayor representación e inclusión en el cine (en este sentido, los paralelos con “Wonder Woman”, respecto a su importancia, eran más que evidentes).

Y sí, “Black Panther” cumple con todo lo anterior y más, y con creces. Pero sobre todo, es una cinta que realiza un estudio en torno a la colonización y sus peligros, al aislacionismo, a los conflictos raciales en EE.UU., las diferencias entre ser y nacer de raza negra tanto en América como en Africa, todo a la vez que la cinta es una hermosa celebración de la cultura y herencia africana, y de todo su potencial marcado por la estética afrofuturista que brilla con luces propias.

Desde su escena inicial, con un padre orgulloso relatando a su hijo la historia de Wakanda, la película comienza a desmarcarse del resto del MCU, particularmente gracias a la forma en que, pese a estar en un universo compartido, estamos en un rincón particular y específicamente desarrollado, que se sostiene a sí mismo sin necesidad de depender de lo demás (pese a las obligatorias referencias, mal que mal, esta película está -mayormente- ambientada apenas una semana después de los eventos de “Captain America: Civil War”). Pronto sabremos que el orgulloso padre es N’Jobu (Sterling K. Brown), quien en un flashback en 1992, le cuenta a su hijo -que actúa como proxy de la audiencia-, todo lo que se necesita saber sobre Wakanda, su avanzado desarrollo tecnológico gracias al vibranium, y el aislacionismo que ha mantenido a la nación próspera y ajena a todo conflicto y mal del mundo exterior, protegida por Black Panther, el rey de la nación que desciende desde el primer soberano tribal que logró unir a los pueblos del país.

El flashback también nos entrega un hecho gatillante para la película: N’Jobu no sólo era una agente encubierto de Wakanda en territorio norteamericano, pero también era un príncipe, hermano del rey T’Chaka (Atandwa Kani en los flashbacks, John Kani en el presente). Y es el mismo soberano quien se apersona a ajusticiar a su hermano -quien era un traidor-, dejando abandonado al hijo de éste, Erik (Michael B. Jordan en el presente), quien guardará consigo los recuerdos de su padre y los anhelos de visitar su hogar ancestral, lo que lo marcará para toda la vida, y eventualmente lo pondrá en curso de colisión con el ahora rey T’Challa, aka, Black Panther (Chadwick Boseman), quien sortea con éxito los maravillosos ritos de coronación de Wakanda, incluyendo un combate ritual contra M’Baku (Winston Duke), líder de la tribu de las montañas y aspirante al trono.

Pero más allá de introducir las semillas del conflicto, el flashback es también un recordatorio de las notorias diferencias entre Wakanda y el resto del mundo. Desde el momento de su aislamiento, Wakanda ha observado como las potencias colonizadoras esclavizaron, saquearon y violaron un continente entero, sin hacer nada al respecto, todo con tal de proteger el vibranium, y toda la tecnología y conocimiento derivado de él. Y este es un punto fundamental por la diferencia en el haber crecido en Africa -y específicamente en Wakanda-, o haberlo hecho en una comunidad afroamericana en EE.UU. Coogler juega con esta dicotomía que ha marcado ha fuego a la historia negra del país del norte, todo como parte de un anhelo de volver al origen, a la patria ancestral, y el poder sentir la libertad y el sentido de pertenencia que por siglos fuera negados.

Es así que lo que Coogler y cía. intentan con Black Panther -la cinta y el personaje- es tratar de hallar un justo medio entre ambos enfoques: el permitir a los afroamericanos gozar de su herencia cultural ancestral (representada por Erik Killmonger), y al mismo tiempo el evitar que las fuerzas invasoras extranjeras puedan hacer con Wakanda lo que hicieron con el resto del continente. Este debate que se genera es importante, no sólo porque hace eco de las grandes películas de Marvel que han lidiado, a su forma, con temas relevantes (como “Iron Man”, “Captain America: The Winter Soldier” y “Thor: Ragnarok”), sino también porque nos demuestra que pese a estas 3 posturas que parecieran contrapuestas, se encuentra un objetivo común que une a todos los personajes de la cinta: la preservación y protección de Wakanda, sea que hablemos del país propiamente tal, de su gente, o de los ideales que encarna.

Aquí es donde se vuelve importante la labor de Coogler como director y guionista y, sobre todo, el foco que pone en los personajes de la historia, bien se trate de las Dora Milaje y su líder, Okoye (Danai Gurira), quienes buscan servir a su país sin importar quien lo gobierne; bien sea N’Jobu, Killmonger o W’Kabi (Daniel Kaluuya), con sus objetivos de buscar proteger a Wakanda a todo costo, sin importarles si se convierten en los conquistadores que tanto han temido que hicieran lo mismo con su nación; o bien se trate de T’Challa, de su madre Ramonda (Angela Bassett), su hermana Shuri (Letitia Wright, quizás la MVP de la película) o de Nakia (Lupita Nyong’o), quienes no sólo confían en la fibra moral de la nación y sus habitantes, sino que también en hallar una forma de modernizarla, especialmente las jóvenes generaciones, bien sea por un imperativo moral -Nakia-, por una constante búsqueda de actualización -Shuri-, o para evitar repetir los errores del pasado -T’Challa-.

Si en el párrafo anterior resaltan mucho los papeles femeninos, es porque “Black Panther” no es sólo una celebración de las mujeres de Wakanda, sino que demuestra que éstas son parte importante tanto del país, como de T’Challa, llegando a ser sus verdaderos pilares y consejeras, personajes completos y multifacéticos que son el alma de la película, bien se trate de Raimonda y su fuerza ante la adversidad, Nakia y su espíritu inquebrantable, Shuri como una muestra viviente de lo que la tradición y el futuro son capaces de hacer juntos, y Okoye como una guerrera formidable y uno de los personajes más completos de la cinta, debatiéndose entre su persona -con sentimientos y opiniones- y su rol como líder de la guardia real de Wakanda.

En general las actuaciones de todo el elenco son sobresalientes, partiendo por Chadwick Boseman y Michael B. Jordan como las caras de 2 fuerzas en conflicto; Boseman es imponente y genera respeto y admiración, características necesarias considerando que antes que todo, T’Challa es un rey y como gobernante, se debe a su pueblo. Por otra parte, Michael B. Jordan entrega una actuación que bordea la perfección como Eric Killmonger, ya que no sólo contribuye a reinventar el personaje de como es en los comics, pero que además se sitúa en lo más alto de los villanos de Marvel, lo que es causa de celebración considerando los problemas que el estudio ha tenido con sus antagonistas.

El aspecto audiovisual es otro apartado donde la cinta brilla con luces propias: el trabajo de cinematografía, fotografía, diseño de producción, vestuario y maquillaje de “Black Panther” no sólo es de lo mejor que hemos visto en cualquier cinta de superhéroes, pero además es algo digno de reconocimiento en la próxima temporada de premios. Si a esto sumamos una excelente banda sonora original del compositor sueco Ludwig Göransson (compositor de cabecera de Ryan Coogler, y colaborador habitual de Childish Gambino), y una selección de canciones curada -y en algunos casos, compuestas- para la cinta especialmente por la súper estrella Kendrick Lamar, y tenemos todos los elementos necesarios para redondear el paquete y comprender el por qué esta película es de lo mejor que Marvel ha hecho hasta ahora, todo al punto de permitirnos pasar por alto aquellas ínfimas fallas que la película tiene (porque no hay filme perfecto).

“Black Panther” es una cinta sin igual que pasará a la historia del género, no sólo por tratarse de la primera película de Marvel Studios liderada por un superhéroe de raza negra, sino también por todo lo que hace bien (y es mucho). La película descarta la tradicional fórmula Marvel para entregarnos una historia casi autocontenida en cuanto a lo que busca abarcar, es una cinta que se siente a ratos más como una película de espías que una de superhéroes (lo que ayuda a continuar modernizando el tono del género); y sobre todo, es un filme entretenido, con una historia como pocas, cargada de carácter y de crítica social, con personajes con los que identificarse de forma casi inmediata, encarnados de manera magistral por un gran grupo de actores, todo lo cual es adornado por un aspecto audiovisual sin igual. Si ésta cinta, y “Thor: Ragnarok” son muestra de los que Marvel puede conseguir cuando le da independencia y confianza a sus directores para plasmar su visión, entonces el futuro del género y la eventual fase 4 del MCU, tienen éxito asegurado.

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