Marvel’s Runaways S01E03: Destiny & E04: Fifteen

  • Tras dos primeros episodios que fueron básicamente dejar la mesa servida para lo que será el resto de la temporada, esta nueva doble tanda se preocupa de avanzar la trama con 2 episodios que, no bien aún se sienten un tanto contenidos respecto de hacia dónde quiere ir la historia (los Runaways técnicamente aún no han escapado), muestran un avance prometedor, sobre todo por la forma en que sienten bastante fieles al espíritu de los comics en que están basados -recordar que Brian K. Vaughan, el escritor original del comic, es consultor creativo-.
  • Quizás lo mejor del capítulo 3 es que hay una liviandad inherente en todo lo que pasa que se siente bastante autoreferente, y casi como una respuesta a lo que fueron los 2 primeros capítulos, un tanto más serios. Considerando que tanto los Runaways como The Pride tienen piezas del puzzle (mas no el panorama completo con el que contamos nosotros como audiencia), pero no están al tanto de lo que puedan saber los demás, el capítulo juega mucho con buscar una apariencia de normalidad por parte de personajes que saben que sus vidas ya llegaron a un punto donde lo “normal” ya no es, valga la redundancia, la norma. Hablamos de los poderes de Molly, el báculo de Tina Minoru, los cambios de Karolina, el dinosaurio en el sótano de los Yorkes, etc.
  • Lo anterior se ve reflejado fielmente en varias escenas, como las mentiras de todas partes que vuelan en la negación de Nico de querer ir a cenar con sus padres (y el posterior “encubrimiento” con Alex), en la “persecución” que el mismo Alex y su padre tienen en su casa, o en la conversación/interrogación que Catherine tiene con Molly.
  • Pero sobre todo, quizás lo más importante es la forma en que la serie juega con los tropes de una historia clásica de secundaria, y una de superhéroes, y los entrecruza para contar una narrativa propia de los comics utilizando los elementos formales de una serie adolescente. Las escenas de Alex y Nico encubriendo lo que pasó con el báculo para luego pasar a lo incómodo de una escena romántica adolescente -que además es fingida, pero basada en la clara atracción entre ambos-, o la forma en que Gert “espía” a Chase con los lentes de rayos X son claro ejemplo de esta mezcla, donde elementos propios de una historia escolar o de adolescencia, se entremezclan con otros propios de un comic de superhéroes, son una gran muestra de lo anteriormente dicho.
  • Por otro lado, están todos los conflictos respecto a los integrantes de The Pride, que a estas alturas sólo se toleran con tal de terminar todo lo que alguna vez empezaron, que por otra cosa. Entre los conflictos de los Dean, la forma en que todos miran en menos -y critican el queso- de los Yorke, los conflictos maritales de los Minoru (y la forma en que Robert tiene un affaire con Janet Stein), o la forma en que la vida de Victor parece derrumbarse de a poco. Lo cierto es que este peculiar grupo de villanos no sólo cuenta con mayor profundidad respecto de sus contrapartes de los comics, como ya habíamos mencionado, sino que además les entrega una característica especial y una profundidad que hace que se distingan de otros antagonistas de Marvel.
  • Y claro, como si lo anterior no fuera suficiente, el tercer episodio también profundiza los misterios de la serie: a la confirmación de la muerte de los padres de Molly en un incendio (y la sospechosa quemadura en la mano de Tina Minoru), también se suman la serie de fracasos de Victor Stein -con alucinaciones incluidas-, que culminan en el descubrimiento del cuerpo sin vida de Destiny González al final del capítulo.
  • De esta forma entramos de lleno al cuarto episodio, “Fifteen”, un capítulo que pese a profundizar -aún más- el misterio de la temporada, se siente demasiado disperso para su propio bien. No se trata sólo de una cierta frustración de que, pese a todo lo bueno, la trama no avance a un ritmo suficientemente rápido (considerando que son sólo 10 capítulos), sino también de que la serie -particularmente en este capítulo-, no tiene sus prioridades claras (o sea, ¿era necesario en verdad tantas escenas con los Yorkes hablando sobre mudarse a México?).
  • Esta falta de foco es quizás un punto de contención y divergencia respecto del material de origen, donde los personajes principales son lanzados a este mundo nuevo con una velocidad tal, que parte del encanto del comic era ver cómo sus 6 protagonistas debían hacer frente a todo lo que les pasaba, creciendo en el proceso. En contraste, la serie refleja en este capítulo que quizás ha intentado cubrir tanto terreno para profundizar a otros personajes y el mundo en que habitan, que pareciera estar tratando de abarcar demasiado. Lo anterior debe considerarse con independencia de la calidad misma de las escenas (hemos elogiado mucho el desarrollo y drama de los padres como personajes), pero si la serie no logra conseguir ese delicado balance entre su foco, calidad y prioridad narrativa, las cosas pueden volverse innecesariamente complicadas, como ocurre en “Fifteen”.
  • Es producto de lo anterior que las mejores escenas de este cuarto capítulo, curiosamente, son aquellos momentos más pausados y que permiten tanto a los personajes como a sus actores brillar, como ocurre con el momento en que Karolina le muestra a Chase lo que le pasa cuando se quita el brazalete, o la conversación entre Alex y Nico en el café, o el espectacular deleite en la cara de Gert al confirmar que sí, efectivamente el dinosaurio que vive en su sótano, le obedece.
  • En general estos 2 nuevos episodios cumplen, mayormente en conjunto, lo que se proponen, sin embargo hay una clara preponderancia de “Destiny” por sobre “Fifteen”, particularmente por la falta de foco de este último. Y a medida que nos acercamos a la segunda mitad de la temporada, es algo preocupante que la serie siga armando momentum, sin dar señales claras de que las cosas pronto se enfocarán y avanzarán a un ritmo que resulte más beneficioso para el show.
  • Hay que decir que la escena de Victor y Robert tratando de secuestrar a una persona en situación de calle es realmente notable, especialmente por los gritos de Stein pidiendo que Robert le cortara el tendón de aquiles.
  • Por supuesto que The Pride tiene a la policía bajo su control, no se podía esperar algo distinto.
  • La serie retomó la trama respecto al intento de violación de Karolina, y pese a lo apurado de su tratamiento (y a escenas extrañas, como la chica que de la nada aparece y desaparece para increpar a Karolina), al menos se mostró algo más de profundidad y de desarrollo para el personaje de Virginia Gardner, en lugar de haber puesto el foco sólo en Chase, como criticamos la semana pasada.
  • Otra trama interesante es la revelación de que la muerte de Amy Minoru se produjo mediante un suicidio, situación que tal como sospecha Nico, es demasiado extraña para ser real. ¿Habrán sido los propios Minoru, especialmente Tina, los responsables?
  • No bien aún no se le menciona por nombre, Old Lace es el nombre del dinosaurio en el sótano de los Yorkes. En la serie, se utilizó una combinación entre efectos prácticos (con una marioneta animatrónica gigante para las tomas cercanas), y efectos en CGI para las otras tomas. De más está decir que unos efectos funcionan mucho mejor que otros, mas el CGI tampoco es tan malo -nivel: submarino de “Lost”-, como para que sea insalvable.
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