Marvel’s Runaways S01E05: Kingdom & E06: Metamorphosis

  • Al comenzar a hablar de esta nueva doble tanda de capítulos, podemos recordar y redoblar una crítica que esbozamos la semana pasada respecto a que “Runaways”, como serie, no tenía claras sus prioridades. Y al entrar de lleno a “Kingdom”, el quinto capítulo de la serie, esto queda más que claro, mal que mal, en un episodio que comienza con un flashback a la vida de los Wilder pre-Alex hace 18 años (con un extraño eco a “Luke Cage”), sabemos que el show no tiene claro exactamente aún qué clase de serie quiere ser. En sus mejores momentos, es un show centrado en un grupo de adolescentes que no sólo deben enfrentarse a las revelaciones de las actividades de sus padres o al reencuentro entre sí tras años distanciados, pero también a una maraña de relaciones sentimentales e impulsos sexuales, todo coronado con un descubrimiento sobre los distintos poderes y habilidades de cada uno. Mas para llegar a eso, tenemos que pasar también por el drama de los padres (que va desde affaires a posibles asesinatos), por un misterio casi digno de “Lost” que suma y suma variantes sin revelar mucho, y ahora hasta viaje en el tiempo. Verdaderamente es mucho, y no bien la factura de casi todo está muy bien, lo cierto es que es confuso lograr sortear todo y ver qué clase de serie quiere ser “Runaways”, al punto que algunos de sus puntos más fuertes (como el darle profundidad a los padres como personajes), se está volviendo en una debilidad.
  • El problema entonces surge de la innecesaria complejidad que se le ha dado a la trama, lo que resalta aún más en aquellos momentos más simples y directos -usualmente relacionados con los niños- que es donde el show verdaderamente brilla.
  • “Kingdom” opera como continuación directa del cliffhanger anterior, con Alex siendo secuestrado por los antiguos colaboradores de su padre, de quienes pronto sabremos fueron estafados por Geoffrey Wilder, quien hizo un lucrativo trato con el misterioso Jonah (Julian McMahon). La importancia aquí no se trata sólo de la forma en que Darius asumió la culpa de lo echo por Geoffrey (o la forma en que éste le dio la espalda a su gente y vecindario al momento de hacerse rico), pero también la importancia del tal Jonah, de quien sabremos al final del capítulo, era la misteriosa persona (¿humano siquiera?) que los Gibborim mantenían con vida, y para quien eran destinados los sacrificios realizados por Pride. Jonah les dio a todos grandes riquezas, y a cambio, debían ayudarlo. Julian McMahon busca su segundo intento de redención como un villano Marvel tras ser Doctor Doom en las primeras 2 adaptaciones fílmicas de los 4 Fantásticos, y al menos en este contexto, funciona bien.
  • Lo expuesto previamente es algo importante del episodio, y analizado de forma individual, es una interesante exploración de una problemática social. Sin embargo, en el gran contexto de la serie, funciona como una parada en el camino, donde lo único que aporta realmente es la situación con Andre que deriva en que él sea el sacrificio para Jonah, y la forma en que los Runaways salen al auxilio de Alex, donde vemos a todos -salvo Gert- hacer gala de sus habilidades, en muchos casos por primera vez de forma pública. La interrogante nuevamente es la misma: ¿Por qué profundizar en una trama que sólo es instrumental para otras?
  • Como hemos dicho hasta el cansancio, las escenas entre los chicos son lo mejor de la serie, y la reunión posterior en casa de los Wilder donde hablan de qué hacer ahora y de los poderes de todos (incluyendo la revelación de que Gert tiene un dinosaurio) son por lejos lo mejor del capítulo. Pero no deja de ser frustrante que tras 5 capítulos de nuestros personajes lamentando el haber descubierto lo que pasó con sus padres, aún no hayan decidido escapar y hacer gala de su nombre.
  • Afortunadamente para nosotros, y pasando este punto medio, las cosas mejoran ostensiblemente “Metamorphosis”, por lejos el mejor capítulo de la serie hasta ahora. El nombre del episodio referencia al libro de Kafka que no sólo hace presencia en el episodio, pero que también sirve como caja de resonancia para los grandes temas de la serie, a saber, la diferencia entre quiénes somos realmente, y cómo nos mostramos hacia el mundo exterior, los contrastes existentes en esto, y sobre todo, el cómo las cosas pueden dar un giro inesperado producto de la discrepancia. Todo lo anterior se puede aplicar tanto a los chicos como a sus padres, y termina explotando completamente en la gala de Pride en la compañía de los Minoru, donde una historia de atraco termina transformándose en una explosión de revelaciones para todos los involucrados.
  • Quizás el mayor ejemplo de lo anterior en este capítulo viene dado por Karolina, mal que mal, no se trata sólo de todo el asunto con su iglesia o todo el descubrimiento respecto a que su madre era quien proporcionaba -dentro de sus propios feligreses- a quienes serían sacrificados, ya que a todo ésto debemos agregar el hecho que Karolina está por fin haciendo las pases con su orientación sexual (de paso honrando a su contraparte de los comics), y más allá de la más que evidente atracción hacia Nico -reforzada tanto por su reacción cuando la encuentra con Alex, como el haberla invitado a prepararse juntas para la gala), todo lo anterior no hace más que justificar el foco en Karolina en este capítulo, lo que va más allá de la evidente -y hasta cierto punto burda- metáfora de que su pulsera sea lo que mantiene contenida a su verdadera yo.
  • El foco en Karolina también importa como un contraste con lo que ocurre con otros personajes, como la misma Nico y Chase, quienes pese a todo lo que ha ocurrido, se han acercado más a sus padres (particularmente a aquellos progenitores con quiénes tenían una relación más áspera), todo a la vez que Karolina se distancia aún más de los suyos -y esto sin mencionar que aún no sabe que su verdadero padre es Jonah y no Frank-.
  • El capítulo en general encapsuló muy bien los distintos niveles de drama y rebeldía adolescente presentes en todos nuestros personajes, todo lo cual contribuye a elevar el episodio por sobre la media. Especialmente considerando que fueron el foco por sobre sus padres quienes, pese a figurar, no lo hicieron al nivel de otros capítulos (en este punto, no deja de ser curioso que los integrantes de Pride se están destruyendo ellos mismos desde adentro con sus dramas personales, más que por la acción de los niños tras descubrir sus secretos).
  • En general la serie continúa su paso firme y sólido, pero todavía hay problemas de forma y de prioridades que funcionan como un lastre que el show aún no se puede sacudir completamente. Aún así, y considerando que el sexto capítulo es el mejor hasta ahora, da para entusiasmarse con lo que pueda ser esta segunda mitad de la temporada.
  • Es una buena pieza de desarrollo el hacer que Alex se sienta responsable por la muerte de Andre.
  • Mientras que Karolina Dean es lesbiana en los comics, Nico Minoru fue recientemente confirmada como un personaje bisexual, por lo que existe alguna posibilidad de que la serie busque concretar esa pareja (más considerando que es difícil que el show en el futuro introduzca a la clásica novia de Karolina, la superheroína Julie Power).
  • A estas alturas cuesta saber realmente qué quiere hacer la serie con Frank Dean, pero lo cierto es que aporta poco y nada al show.
  • Stan Lee hizo acto de presencia con su habitual cameo, ahora como conductor de limusina.
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