Marvel’s Runaways S01E07: Refraction & E08: Tsunami

  • No saben cuánto nos gustaría alguna semana poder empezar estas reseñas sin tener que hablar de la inconsistencia de la serie, sin embargo, y una vez más, tenemos que partir así porque esta nueva doble tanda consistente de “Refraction” y “Tsunami” (séptimo y octavo capítulo respectivamente), son otra muestra más de la alternancia de buenos, regulares y malos momentos en la serie. Nos encantaría que todo el show fuera como esos momentos brillantes que componen más o menos 2/5 o 1/3 de cada capítulo, sin embargo las cosas no pueden ser -lamentablemente- así, por lo cual la serie termina deviniendo en otros lapsos de regularidad, y otros derechamente malos, lo que genera esta constante inconsistencia de la que hemos sido testigos en la primera temporada.
  • Y como siempre, la inconsistencia muchas veces viene de la mano de la sobrecarga narrativa y temática de cada episodio. Hablamos de una serie que introdujo algo tan relevante y llamativo como es un dinosaurio, para luego casi no usarlo hasta esta doble tanda (entendemos los temas logísticos y de presupuesto, pero ciertamente podrían haber sido llevados de mejor forma, más considerando lo que significa Old Lace); de un show que cuenta con un misterio en torno a la muerte de un personaje -Amy-, el cual fue parte importante desde un comienzo, para posteriormente desaparecer (luego de que el show se atrevió a enunciar que quizás su propia madre era culpable), y dejarlo ahí en veremos hasta ahora; o para qué hablar de tramas que se desarrollaron mal y que desaparecieron casi sin rastro como lo que pasó con la casi violación de Karolina y la posterior defensa de Chase (que tiene un eco esta semana con la amenaza de Victor Stein al entrenador/profesor de educación física). Este pequeño botón de muestra es suficiente para evidenciar el problema de tramas y prioridades narrativas que ha aquejado a “Runaways” desde un comienzo, y que le ha impedido elevarse a ser el show que todos quisiéramos que fuera -más considerando que cuando las cosas hacen “click” y funcionan como deberían, estamos ante un show impecable-.
  • Un ejemplo de lo anterior ocurre con todo el drama personal en “Refraction”, derivado de la bomba que dejó caer Victor Stein con su discurso del capítulo anterior. Una serie más consistente habría destinado todo este capítulo a lo que mejor funciona en él, que es, el ver a los distintos personajes lidiar con las consecuencias de esto (así como de la confesión de Molly). Sin embargo, el intercalar esto con constantes recordatorios del drama principal de la temporada -que van de la mano de las cambiantes motivaciones de los personajes, especialmente de los Runaways que no son Alex Wilder-, que tiene un corolario en las discusiones de los chicos en el episodio, la gran mayoría que salen absolutamente de la nada.
  • Aún así, y en honor a la verdad, al menos “Refraction” sale adelante con algunas de las mejores escenas de toda la serie hasta ahora: las secuencias con Dale Yorkes drogado con el suero mágico de Jonah; toda la discusión en torno a Molly y la decisión de los Yorkes de enviarla lejos para evitar posibles represalias de Pride, y que concluyen con una desgarradora conversación entre Molly y Gert; y el final mismo del capítulo, con la pelea entre Victor y Chase, donde el primero no sólo agrade a su hijo (e ignora el mensaje que Chase del futuro le envió sobre no usar los fistigons), sino que termina herido de bala luego de que Janet lo baleara poniendo un grito de basta a años de abusos que, recientemente, se habían visto matizados por los efectos del suero de Jonah.
  • “Tsunami”, el octavo capítulo, es otra muestra más de inconsistencia. Y no bien éste es uno de los mejores episodios de la temporada, sufre mucho por la caracterización de Alex, quien pasa de ser el líder del grupo y una figura con la que uno puede empatizar, y lo transforma en un verdadero imbécil, especialmente luego de que éste le revelara a Nico que tenía información relacionada con el suicidio de Amy.
  • Quizás lo más decepcionante de la caracterización de Alex y sus escenas con Nico es que de verdad que opacan un tanto el resto del capítulo y todo lo que funciona tan bien. Un ejemplo claro es la verdadera lucha de poderes al interior de Pride cuando se trata de lidiar con las consecuencias del balazo de Stein y la revelación de que uno de ellos debe ser sacrificado para revivir a Victor porque, en palabras de Jonah, él es el único que realmente importa a estas alturas. Esto, sumado al tono evidentemente comédico que los guionistas Rodney Barnes y Michael Vukadinovich le imprimen a la escena, se prestan para lo que es, por lejos, la mejor secuencia del episodio.
  • Siguiendo con lo anterior, probablemente lo más relevante de toda la lucha de poder es que permite, por fin, concretar la forma en que la serie había estado humanizando a los integrantes de Pride durante la serie. Sí, ahora eran personajes y no arquetipos como en el comic, y por fin tenían problemas, relaciones personales tangibles y drama, pero ver cómo todo esto explota en un constante apuntar a los demás y concurso de quién la tiene más grande, que se siente una evolución lógica de la construcción de personajes que la serie hizo durante toda la temporada de los adultos.
  • El drama con los chicos igual se siente adecuado, pero frustrante, en este episodio. Mientras Molly tiene problemas y una investigación propia -y técnicamente, es la única que merece ser llamada Runaway porque se fue de su casa-, el resto se siguen debatiendo entre qué hacer, y aquí es donde llega el conflicto entre Chase y Alex, que termina con el primero destruyendo toda la evidencia que tanto les costó conseguir y decodificar. Es un frustrante coda para el episodio, pero un reflejo fiel de lo frustrante que puede ser la serie con su constante dar dos pasos hacia adelante, para luego dar uno hacia atrás. Considerando que sólo quedan 2 episodios, esperemos que las cosas mejoren.
  • Frank Dean sigue estando ahí, haciendo lo suyo, y sin saber bien dónde encajar en la narrativa de la serie.
  • Ariela Barer sigue siendo la MVP de la serie.
  • Esta serie es co-producida por uno de los co-showrunners de “Iron Fist”, lo que ciertamente puede servir para explicar la inconsistencia.
  • La revelación de que Jonah es el “dios” del culto de Gibborim es un desarrollo interesante, no sólo por la confirmación tácita de que es el padre de Karolina (o de lo perverso que resulta ver esa foto de él con una Leslie en edad escolar, considerando lo que pasó después), sino también porque nos hace pensar que lo acerca más al rol que los Gibborim cumplían en los comics.
  • A propósito de los comics, el capítulo “Tsunami” -y el uso de la palabra como la señal de advertencia de Pride-, es una referencia a la línea de comics del mismo nombre que publicaba Marvel, y bajo la cual se publicó “Runaways” por primera vez.
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