Annihilation (2018)

                                          ANNIHILATION

País: USA
Año: 2018
Género: Drama/Ciencia Ficción
Duración: 115 minutos


Elenco: Natalie Portman, Oscar Isaac, Jennifer Jason Leigh,
Tessa Thompson, Gina Rodríguez, Tuva Novotny, Benedict Wong.   

Director: Alex Garland.
Guión: Alex Garland (basada en el libro de Jeff VanderMeer).
Música: Geoff Barrow, Ben Salisbury.
Dirección de fotografía: Rob Hardy.

Antecedida por múltiples polémicas (entre las que se cuentan las acusaciones de “whitewashing” del personaje de Natalie Portman, y los conflictos entre director y productor con el estudio respecto al estreno y distribución de la cinta), llega por fin a Netflix -como estreno mundial- “Annihilation”, lo más nuevo de Alex Garland, el guionista devenido en director que, más recientemente, nos impactara a todos con “Ex-Machina” hace un par de años.

La cinta no sólo adapta, como ya dijimos, el primer libro en la trilogía escrita por Jeff VanderMeer, pero además -siguiendo un tanto la tendencia de Garland de tomar prestados elementos de distintas fuentes de inspiración-, toma prestados diversos elementos audiovisuales, narrativos y estilísticos de diversas fuentes (como “Alien”, “The Thing”, “Arrival” o el videojuego “The Last of Us”), todos los cuales complementan y nutren a la historia, permitiéndole generar una narrativa particular que difiere del material de origen lo suficiente como para sentir la mano de Garland como autor en una nueva obra de ciencia ficción.

Esta remezcla de diversas fuentes para generar algo nuevo se siente bastante acertada al describir “Annihilation”, a la vez que hace eco de lo que ocurre en la película, particularmente la zona conocida como “The Shimmer”, que cual cáncer se ha apoderado de un rincón de Florida, expandiéndose constantemente, remezclando todo a su paso en su interior, y sin dejar salir muchas noticias de las múltiples expediciones militares que han buscado recabar conocimiento sobre el particular fenómeno que, nosotros como audiencia, sabemos tiene un origen extraterrestre.

Es luego de una de estas expediciones que un sobreviviente, Kane (Oscar Isaac), logra salir y, desorientado y enfermo, logra volver a su hogar tras más de un año y reencontrarse con su esposa Lena (Natalie Portman). Pero el padecimiento posiblemente mortal e inexplicable de Kane pronto llamará la atención del ejército, quienes se harán con la bióloga y la llevarán a una instalación al borde del “resplandor”, donde conocerá a la Dra. Ventress (una opaca Jennifer Jason Leigh), una psicóloga que se apresta a liderar una nueva expedición al interior del fenómeno, la cual está compuesta sólo por mujeres científicas que, como una de ella describe, son todas “damaged goods”. Ante lo inusual de la situación, y con el deseo de hallar una cura/explicación para el padecimiento de Kane, y para expiar sus pecados, Lena se ofrece como voluntaria para ingresar a la anomalía, donde además de la siempre cambiante flora y fauna mutada genéticamente, diversos sucesos pondrán en peligro a la expedición y a sus integrantes.

Es justamente cuando la expedición ingresa a la zona conocida como “The Shimmer” que la película realmente agarra vuelo, y donde podemos ver la diversa mezcla de influencias que confluyen en la cinta. Es aquí también donde podemos ver brillar y desarrollarse a los personajes, que además de los ya mencionados, también incluyen a la paramédico Anya (Gina Rodríguez, una de las MVP de la película), la geóloga Sheppard (Tuva Novotny) y la física Josie (Tessa Thompson, la otra MVP). Las distintas personalidades chocan y se complementan, tanto en sus conflictos -especialmente al descubrir los motivos de Lena por integrar la misión-, como en la búsqueda de explicaciones al fenómeno que causa las mutaciones al interior del “resplandor”, de la misma forma que la película muta y se adapta al nutrirse de las diversas fuentes que ya mencionamos, lo que ciertamente realza tanto el trabajo de Garland, como el de sus colaboradores habituales, el director de fotografía Rob Hardy y los compositores Geoff Barrow y Ben Salisbury en la minimalista banda sonora que le debe mucho a la labor de Gustavo Santaolalla en “The Last of Us”.

Pero quizás lo más importante de la mezcla de influencias en la cinta es que no están ahí por el sólo hecho de estar, sino que Garland logra crear una película de ciencia ficción inteligente y, al mismo tiempo, una de terror con criaturas dignas de los clásicos del género. Todo esto permite generar una anticipación y construir momentum de cara al final de la película donde Garland desentrama un misterio, a la vez que genera otros tantos que tienen a muchos debatiendo respecto a lo que ocurre al final.

Pero más allá de las diversas interpretaciones al respecto de lo que ocurre dentro de “The Shimmer”, quizás lo más importante está dado por la teoría del personaje de Tessa Thompson, al sostener que la zona es un verdadero prisma, refractando y reflejando todo lo que está en su interior, remixando el adn y los pensamientos de todo lo que lo habita. No sólo porque es una explicación que abarca mucho de la película -junto a otros temas como la división genética y los impulsos autodestructivos-, pero también porque es una metáfora acertada para lo que es la ciencia ficción, y esta película en particular, tomando prestados elementos de diversas fuentes para crear un nuevo todo que se distingue incluso de su material de origen, para crear una nueva experiencia que es igualmente fascinante, tanto como un paso en la evolución de la filmografía de Garland, como del cine de ciencia ficción en general.

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