Black Lightning S01E11: Black Jesus: The Book of Crucifixion

  • En primer lugar, disculpas a nuestros lectores por la demora en esta reseña. Sometimes life happens.
  • Pese a sus poderes, habilidades -sobre humanas o no-, destreza y confianza en general, los superhéroes usualmente saben que en el momento que deciden hacer cumplir la justicia fuera de la ley, se transforman automáticamente en blancos, tanto de los criminales y súper villanos, como de las mismas fuerzas que actúan dentro de la ley. Y en el caso de Jefferson Pierce, lo sabe mejor que muchos, ya que no sólo su primer período como superhéroe terminó con sus heridas casi mortales a manos de Tobias Whale, pero pese a esto y a los 9 años que pasó retirado, Jefferson decidió que la situación en Freeland había escalado a un punto donde nadie estaba a salvo -como ocurrió con sus hijas-, y donde se requería hacer algo para revertir las cosas, y que Jefferson Pierce como líder de su comunidad no podía hacer dentro de la ley. Freeland necesita a Black Lightning porque como superhéroe no sólo es una figura inspiradora, pero también una figura más grande que la vida, que puede lograr cosas actuando fuera de la ley, pero además como catalizador de un cambio tangible para la gente; Jefferson Pierce sabe eso y por eso decide correr el riesgo de volver a ser un superhéroe, mas lo que no sabía -o que decidió ignorar-, es que no bien la figura del héroe y lo que representa pueden sobrepasar a quien la encarna, al final del día, siempre estará limitado al hombre detrás de la máscara.
  • El enfocar este capítulo en las limitaciones que Jefferson Pierce puede encontrar como persona -y que complican su labor heroica- es otra de tantas decisiones acertadas en una temporada que se ha centrado específicamente en la familia Pierce, su desarrollo y la forma en que los grandes eventos y arcos de la serie causan repercusiones en el núcleo familiar. Es por eso que una trama tan expansiva como lo ha sido la conspiración de la A.S.A. con green light y los metahumanos de Freeland ha funcionado tan bien como lo ha hecho, porque en vez de ser el foco per se de la serie (en algo que quizás habría sido demasiado para un ciclo de 13 capítulos), se transforma en algo que delimita el accionar de la serie y que permite mantener el énfasis en sus personajes más que en otra cosa, lo que a su vez genera conexiones personales entre los personajes y la audiencia, ya que al priorizar las vidas de civil de sus protagonistas, es más fácil generar empatía con el espectador.
  • Considerando que estamos frente al antepenúltimo capítulo de la temporada -se ha pasado volando-, resulta comprensible también que este episodio tuviera un ritmo más pausado (aunque no exento de acción). Lo anterior se consigue mediante la exploración que la serie hace de las dinámicas raciales en EE.UU., específicamente el racismo institucionalizado en la policía en contra de la población afroamericana, todo enmarcado además en el conflicto de Jefferson no sólo por ser inculpado por un crimen que nunca cometió, pero además ante la necesidad de mantener en secreto su identidad como Black Lightning. Además, la decisión creativa por parte de la producción de mostrar todas las etapas de lo que ocurre con Jefferson a lo largo de toda la duración del capítulo, desde la forma en que los policías corruptos (incluyendo a Cayman) y Kara inculpan a Jefferson de traficar green light, pasando por el arresto y la humillación pública y la brutalidad policial dentro de la comisaría. Jefferson es despojado de su humanidad como le pasa a diario a cientos, si no miles, de afroamericanos en EE.UU. y acompañamos al personaje en su vulnerabilidad, consciente de lo que pasa es producto de sus acciones como superhéroe y sin poder recurrir a dicha identidad ni a sus poderes para salir al paso.
  • Además de mostrar las dificultades que a diario debe soportar la población negra de EE.UU. ante un sistema policial y de justicia notoriamente infectado por lo más recalcitrante del racismo (cosa de ver las noticias a diario), ya que sin importar la relevancia de Jefferson en la vida pública y para la comunidad de Freeland, para la mayoría de los policías (algunos racistas, otros corruptos, y algunos ambos), es sólo otro hombre de raza negra al cual hay que encerrar, sin que él ni la comunidad pueda hacer mucho. Y dice mucho que aquello esté perfectamente alineado con los intereses de la A.S.A., tanto hace 30 años cuando llegaron a Freeland, como en la actualidad.
  • Finalmente Jefferson queda libre gracias a la labor de Anissa y Gambi, pero mayormente gracias a Henderson, quien logra seguir el rastro de corrupción y lograr perseguir a Cayman, de paso poniendo en evidencia la forma en que Jefferson había sido inculpado. Una pequeña victoria para el sentido común y la justicia en una ciudad donde pareciera escasear.
  • A fin de cuentas, los elementos expuestos previamente sirven para explicar por qué estamos ante el mejor capítulo que la serie nos ha dado hasta ahora, y el por qué su perspectiva distinta a lo que el “Arrowverse” -y en general las series de superhéroes no han dado- ha funcionado tan bien como lo ha hecho hasta ahora, por la forma en que utiliza como corresponde el medio para plasmar una crítica social que cada día es más necesaria, y también por poner el énfasis en sus personajes y utilizar las diversas historias como un trampolín para explorar los caracteres. A la temporada le restan apenas 2 episodios, y veremos de qué forma escalan las cosas antes del final.
  • Noticias positivas: “Black Lightning” ya fue renovada para una segunda temporada.
  • Algo nos dice que Kara no va a pasar de esta temporada, su fluctuante moralidad seguramente pronto será puesta a prueba.
  • Gambi y Jefferson hicieron las pases, pero sin hacer como que todo lo que ocurrió antes nunca pasó. Ambos hombres decidieron ser adultos, y entender los puntos de vista de cada uno, y llegar a un justo medio, reconociendo cuando se cometieron errores, especialmente Gambi.
  • La banda sonora como siempre brilló esta semana, pero entre todas las canciones, imposible no quedarse con “Sun is Shining” de Bob Marley, y el contraste entre la letra y música con lo que estaba padeciendo Jefferson.
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