Black Lightning S01E13: Shadow of Death: The Book of War

  • Tras el cliffhanger en que nos dejó el capítulo anterior, vale la pena reconocer la valiente decisión de la serie de iniciar este final de temporada con un flashback a la infancia de Jefferson, ya que esta ventana a su vida previa -incluyendo a su padre y a un Gambi más joven- no sólo nos sirve para seguir rellenando la backstory, sino también como elemento narrativo que nos presenta el peso mismo de la historia a lo largo del tiempo y como, en el caso específico de Freeland y la comunidad afroamericana, se manifiesta en un círculo vicioso de violencia. Como ocurre en los flashbacks, Gambi advierte a Alvin Pierce que el hecho de apuntar en el dedo en su columna en el diario a los responsables de la A.S.A y los experimentos en Freeland -incluido Tobias Whale- traerá consecuencias, mas Alvin Pierce le dice que está preparado, no sólo porque está actuando en protección de su hijo y brindarle un mejor futuro, sino también porque como afroamericano en tiempos turbulentos, está acostumbrado a la violencia sistemática y opresiva de una sociedad como la estadounidense.
  • La presencia de flashbacks (todos en blanco y negro) a lo largo del episodio es un elemento narrativo interesante, no sólo por un factor que aún es mayormente novedoso en la serie, sino también porque presentan una nueva instancia donde la serie utiliza la historia misma para nutrir su narrativa. En este caso, nos sirve no sólo para contextualizar la historia de violencia de Freeland, pero también la aparición de los poderes de Jefferson y lo que estos representan, en este caso, la forma en que logró salvar su vida de los policías, y que funcionan como un reflejo de la intención de Jefferson, no para cambiar su vida, sino para salvar la de los demás, sea como superhéroe, o como profesor y líder de su comunidad.
  • Los flashbacks también cumplen la labor de entregarnos una ventana a lo que está reviviendo Jefferson mientras está en coma, recuperándose del ataque de Khalil (o Painkiller, como le apoda Whale, confirmando que se trata de la versión de la serie del clásico villano de los comics de “Black Lightning”). Y esto resulta relevante considerando la decisión por parte de la producción de mantener a Jefferson en cama durante gran parte del final de temporada, lo que lo hace ser en sí un episodio algo lento, pero que no sólo se siente fiel al espíritu de la serie en cuanto a la forma en que la trama y su historia fueron ganando tracción y momentum a lo largo de este ciclo, pero también porque vuelve a poner el foco narrativo en la familia Pierce y en el cómo lograrán salir de la situación en que se encuentran, más considerando que tienen a Proctor y los suyos persiguiéndolos, y que además está Whale y cía. como un factor impredecible. Mas el episodio funciona justamente por esto, porque su ritmo más pausado es ideal para generar un vínculo emocional que permita desarrollar a sus personajes, entregar las revelaciones cuando corresponda y que éstas logren impactar lo suficiente para que, cuando llegue el duelo final con los villanos, la acción se sienta como una recompensa y un punto lógico de progresión de la trama.
  • Quizás lo más importante es que el desarrollo emocional y las revelaciones mismas que se suceden en el final llegan a un punto culmine dentro de los flashbacks, o dentro de la mente de Jefferson informada por estas ventanas al pasado, específicamente en la conversación que tiene con su padre, donde nuestro héroe, de cierta forma, consigue tanto el perdón por no haber podido haber hecho algo más cuando niño, y el visto bueno respecto del hombre en que se ha convertido. La escena es un momento puro de catarsis donde Jefferson básicamente logra hacer las paces entre su identidad como persona y su rol como superhéroe, y su poder es tal que termina sacándolo del coma en que se encontraba justo a tiempo. Jefferson Pierce por fin concilió la responsabilidad que tiene para con su comunidad en todos los ámbitos, al mismo tiempo que se reconcilió con su familia y con el rol que todos ellos también tendrán que jugar en la protección de Freeland, especialmente ahora que Anissa es Thunder y que Jennifer ha aceptado y abrazado sus poderes. La serie puso un énfasis tremendo en la familia Pierce y en hacernos sentir no sólo que se trata de un grupo de personas real, sino que además en transmitirnos toda la unión entre ellos, por lo que verlos alcanzar este punto de desarrollo no sólo es un corolario y un premio para la labor realizada a lo largo de la temporada, pero también condimenta aún más las escenas de acción que se aproximan ahora que los hombres de Proctor han encontrado la cabaña. No es más que la guinda de la torta de todo lo bueno de la temporada, y de este capítulo específicamente.
  • De ahí en más, el episodio funciona como algo un poco más tradicional, incluso en lo over the top que puede llegar a ser la labor de Proctor como proxy trumpiano de lo más corrupto, violento y racista que puede presentar la sociedad norteamericana, pero en estos tiempos a veces no hay lugar para sutilezas cuando se trata de presentar las representaciones del odio tal cual son (más considerando las sutilezas en la temporada en general, que este poco de autoindulgencia se siente ganada por la producción).
  • Quizás el punto más bajo es la trama de Lala, más que nada por lo intrascendente que se siente su final, ya que más allá de la confirmación de que fue Whale quien lo reanimó y lo transformó, como especulamos correctamente, en la versión de la serie del villano “Tattooed Man”, no hubo más que su explosión dentro de la A.S.A. Aún así, considerando lo que ha pasado, no nos sorprendería que de alguna forma la serie se las ingeniera para traerlo de vuelta el próximo ciclo.
  • En definitiva, “Shadow of Death: The Book of War” es un gran episodio, probablemente el mejor de la temporada, y que sirve como broche de oro a una genial temporada, la que quizás sea la mejor primera temporada de todas las series de DC y The CW. Es un episodio audaz, atrevido, valiente y que refleja lo mejor que “Black Lightning” tuvo para ofrecer durante su primera temporada, a la vez que cierra la gran mayoría de los hilos narrativos de la temporada, y deja otros abiertos o enunciados (como la nueva posición de Tobias Whale como “rey” de Freeland) de cara al futuro. Como siempre, gracias por habernos acompañado y nos volveremos a reencontrar con la familia Pierce para la próxima temporada de la serie.
  • La música volvió a brillar y este final de temporada nos entregó varias joyas de donde elegir, entre “Stairway to Heaven” de The O’Jays, “Shining Star” de Earth, Wind & Fire, y “Timmy Turner” de Desiigner.
  • “The laws of convention and morality do not apply to me. That’s Napoleon, and he was a weak-ass Frenchman.”
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