Revius Club de Cine – MCU Edition: Thor: Ragnarok

En la semana de estreno de Infinity War, nuestro Club de Cine cierra su cobertura de todo el MCU por partida doble -y con dos de sus mejores películas hasta ahora-. En esta oportunidad nos corresponde comentar Thor: Ragnarok, cinta del 2017, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, y protagonizada por Chris Hemsworth, Tessa Thompson, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Idris Elba, Cate Blanchett, Anthony Hopkins, Karl Urban y Jeff Goldblum.

 

 

Borrón y Cuenta Nueva

No bien ambas cintas anteriores de Thor habían sido éxitos para Marvel, ninguna lo había sido tanto -en crítica y audiencia- como para sostener que estábamos ante la mejor faceta del MCU. Así, mientras la primera Thor es una buena cinta que mantiene una fanaticada fiel y que cumplió con creces su rol en expandir el temprano MCU (entregando el que, para muchos, sigue siendo el mejor villano del universo fílmico); Thor: The Dark World es una cinta de la que muchos prefieren no hablar, plagada de problemas como comentamos en su oportunidad, y bastante olvidada por casi todos.

Es así como, ante la necesidad de completar la trilogía, Marvel Studios acude a Taika Waititi para reclutar su estilosa y particular visión y forma de hacer cine para inyectar nueva vida al personaje que más la necesitaba en el MCU. Waititi trae consigo un bagaje de comedia centrada en el particular estilo de humor neozelandés, lo que no sólo aporta novedad a la cinta, pero también trajo de vuelta la diversión y el color a un personaje que lo clamaba a gritos. El director maorí no sólo aprovecha de convertir a Ragnarok en derechamente una buddy comedy de acción, pero también rescata la estética de 2 figuras importantes en los comics: Walt Simonson y, sobre todo, la del “rey” de los comics -y co-creador de Thor- Jack Kirby, cuyo espectacular sentido visual está plasmado a lo largo de toda la cinta. Es así como Waititi logra tomar prestado de diversas fuentes (como el comic Planet Hulk de Greg Pak, Carlo Pagulayan y Aaron Lopresti) para construir un todo orgánico que era justo lo que necesitaba el MCU en esta etapa de experimentación para salvar a parte de la franquicia.

 

The Revengers

Uno de los mayores méritos de la deconstrucción que realiza Ragnarok es la necesidad de dotar a Thor de un elenco más colorido y llamativo del que estaba acostumbrado (sin el afán de denostar a Sif, The Warriors Three, a Jane Foster, a Darcy o al Dr. Selvig, pero convengamos que el MCU nunca estuvo demasiado interesado en explorarlos como personajes), lo que vuelve a Ragnarok casi una cinta coral. Y claro, ayuda mucho ver a Thor compartir con una versión de Loki más simpática y apegada al material de origen, así como con Hulk y con Valkyrie, los primeros rostros conocidos con una historia en común (y con un Tom Hiddleston y un Mark Ruffalo que se nota la están pasando de maravillas), y la última, con una actriz como Tessa Thompson que eleva el material, y con una backstory explorada lo suficiente en la cinta como para generar interés y querer saber más sobre ella.

Si a esto sumamos tanto una cantidad de personajes secundarios llamativos y coloridos (destacando obviamente el Grandmaster de Jeff Goldblum y Korg -interpretado por Waititi-), y una villana más que interesante interpretada por una Cate Blanchett siempre impecable, y el resultado final es uno que termina enmendado muchos de los problemas que el MCU suele desplegar en cuanto a los elencos de sus cintas, usualmente más interesados en el o los personajes principales que en otra cosa.

 

Colores, colores, colores

Una de las quejas constantes contra el MCU es su homogeneidad en cuanto al ámbito audiovisual donde, salvo algunas excepciones, casi todas las cintas jugaban con la misma paleta grisácea de colores la que, acompañada de bandas sonoras usualmente olvidables y diseñadas sólo para acompañar la acción, pasaban prontamente al olvido.

Mas en una fase 3 que se dedicó a experimentar un poco en esta materia, no ha de sorprender que sus mejores películas -Ragnarok y Black Panther– se dedicaran no sólo a rescatar una identidad audiovisual colorida y digna de los comics que las inspiraron, pero también a potenciar las bandas sonoras como algo más que un simple acompañamiento. Así, en el caso de la película que comentamos, el impecable sentido estético de Waititi se une a la perfección tanto con los diseños e ilustraciones de Jack Kirby, como con la música con sonido retro de Mark Mothersbaugh, entregando un producto general que verdaderamente fue un crimen que no recibiera galardones durante la reciente temporada de premios.

 

Asgard is not a place, it’s a people

Uno de los puntos más interesantes de Thor: Ragnarok -e ilustrado a la perfección en su uso, con distintos significados, de “Immigrant Song” de Led Zeppelin- está situado sobre Asgard, y la distinción entre un lugar físico, y un pueblo, específicamente con el bagaje que ambos puedan tener.

Waititi ha explicado en múltiples ocasiones que uno de sus objetivos con esta película era hacer una cinta anti-imperialista, y el mensaje es claro: Asgard, el lugar, se construyó sobre la sangre de los pueblos que conquistó y cuyas riquezas se apropió, pero posteriormente decidió que era conveniente borrar esa historia, ocultando toda señal que apuntara a ella, incluyendo mantener a Hela en prisión. Odin tiene un historial de enfrentar los problemas mediante su obstrucción (como ocultar la verdad a Loki sobre sus padres, o castigar los errores de Thor con exilio), por lo cual se siente absolutamente dentro de personaje, además de ser un reflejo de la forma en que en el mundo real, muchas veces las naciones han reescrito su propia historia con versiones oficiales que en vez de enfrentar, terminan ocultando sus mayores problemas y pecados. Por lo mismo, también dice mucho de Hela como personaje que obtenga su fuerza de Asgard, el lugar, como artífice de su período más sangriento y beligerante.

Ahí es donde reside la importancia de la distinción entre Asgard, el lugar, y a gente que lo habita. Porque tanto Thor como Loki demuestran no sólo no querer gobernar realmente (Loki, con tanto hablar de gobernar, en verdad quería reconocimiento y ser tratado como un igual de Thor), pero decididamente optan por rechazar lo que significa el legado de Asgard y del cual muchos de sus habitantes, pese a haberse beneficiado, no estaban al tanto. Ante esta situación, la destrucción de Asgard, el lugar, causada por Surtur mediante el cumplimiento de la profecía de Ragnarok es importante porque justamente demuestra que sin importar cuantas capas de pintura se utilicen, ciertas atrocidades del pasado son imposibles de ocultar, y la única forma de tratar de enmendar el rumbo es arrancarlas de raíz y tratar de construir algo nuevo. Waititi, como maorí, está más que consciente de lo que el imperialismo ha causado en el mundo -cosa de ver lo que los ingleses hicieron con su pueblo históricamente-, por lo cual tiene el ingenio y la visión necesarios para introducir este mensaje en un blockbuster producido por Disney, y ahí es donde recae gran parte de la genialidad de Ragnarok, ya que utiliza la estética, el humor y la acción para entregar un mensaje pocas veces visto en estas películas.

 

Connections: Tie-ins del MCU

Las conexiones más grandes que tiene Ragnarok son, obviamente, con las anteriores cintas de Thor, cuyo legado es desmenuzado por Waititi desde el inicio, donde la hilarante obra de teatro sobre la vida de Loki (con cameos de Matt Damon, Sam Neil y Luke Hemsworth -hermano de Chris-) básicamente nos dice que cualquier apreciación que se pueda tener sobre las cintas anteriores será mejor olvidarla. Algo similar ocurre con el legado de Age of Ultron, el cual es constántemente mofado, especialmente en lo que respecta a la innecesaria relación sentimental entre Bruce Banner y Nathasha Romanov, todo mediante las burlas recurrentes a las escenas donde Nat calmaba a Hulk al decirle “the sun is going down”.

Dentro de las conexiones también podemos contar el cameo extendido de Doctor Strange, un tanto innecesario, pero chistoso de todas formas, además de servir como recordatorio de la expansión del MCU.

Otra conexión interesante es la forma en que la película explica la presencia del Infinity Gauntlet de Thanos en la bóveda de Asgard: era una copia falsa. Y a propósito de Thanos, es su nave la que se encuentra con los refugiados de Asgard en la escena post-créditos.

En cuanto a otras referencias, ya mencionamos que los comics de Thor de Kirby y Simonson, así como Planet Hulk, son la mayor inspiración para la película, y podemos encontrar diversas referencias, incluyendo la presencia de personajes como Korg, o ver las caras de Beta Ray Bill y de Ares en el edificio desde donde el Grandmaster gobierna Sakaar.

Un último easter egg, de muchos, que vale la pena destacar: los colores de las naves que utilizan Thor y cía. al final de la cinta corresponden al de la bandera maorí y la bandera de los pueblos aborígenes australianos, en un buen detalle por parte del director.

 

Who is that Stan Lee?

El “peluquero” de los gladiadores en Sakaar.

 

Eso es todo por ahora, pero desde ya los dejamos invitados para mantenerse con nosotros esta semana mientras comentamos tanto Black Panther como parte final de este Club de Cine, como el estreno de Avengers: Infinity War.

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