Crazy Rich Asians (2018)

                                         Crazy Rich Asians

País: USA
Año: 2018
Género: Comedia Romántica
Duración: 120 minutos


Elenco: Constance Wu, Henry Golding, Michelle Yeoh, Lisa Lu,
Gemma Chan, Awkwafina, Harry Shum Jr., Ken Jeong,
Sonoya Mizuno, Chris Pang, Jimmy O. Yang, Nico Santos.

Director: Jon M. Chu
Guión: Peter Chiarelli, Adele Lim
Música: Brian Tyler
Dirección de fotografía: Vanja Cernjul

Difícilmente alguien podría argumentar en contra de lo formulaico y genérico que es el género de la comedia romántica, especialmente dentro de Hollywood, donde históricamente estas cintas han sido tratadas y girado en torno a personas caucásicas, con tramas y estéticas que gritan “white people” a millas de distancia.

Mas cada tanto tiempo aparece una cinta que es una luz entre las tinieblas, y en esta oportunidad se trata de “Crazy Rich Asians”, una colorida y divertida cinta (la primera en más de 25 años con un elenco completamente asiático en Hollywood), a cargo del director Jon M. Chu, hombre acostumbrado a las cintas musicales, lo que contribuye a imprimirle un sello particular a esta película, ayudándola aún más a resaltar, bien sea por su particular sentido estético, por sus montajes innovadores (como la escena que muestra como se viraliza algo en redes sociales), o por la espectacular fotografía de los paisajes y arquitectura de Singapur y el sudeste asiático.

Quizás es este fondo y antecedentes que tiene Chu en los musicales y Broadway lo que le permite jugar con esta estética maravillosa y grandilocuente, a la vez que mantiene los pies en la tierra con una historia que, no bien no es completamente innovadora -especialmente para el género-, funciona muy bien, particularmente gracias al carismático elenco de la cinta, encabezado por una espectacular Constance Wu (“Fresh off the boat”), quien la estelariza en el papel de Rachel Chu, una pragmática profesora de economía en la NYU, quien de un día para otro descubre que su novio Nick (Henry Golding), es en realidad el heredero de una acaudalada (por decir lo menos) familia de Singapur, todo justo antes de un viaje donde ambos irían a la boda del mejor amigo de éste último, y de paso Rachel conocería a la familia de Nick, con todo lo que esto implica en el contexto de las tradicionales familias asiáticas, particularmente una de las más ricas del continente, donde las expectativas en esta matriarcal familia liderada por la madre de Nick, Eleanor (Michelle Yeoh), pasaban por alianzas políticas y económicas que desembocaran en que su hijo se case con la mujer “indicada”, molde en el cual no calza Rachel.

Es así como nuestra protagonista debe enfrentarse al choque cultural que significa, no sólo el ser hija de una madre soltera que a punta de esfuerzo le entregó un mejor futuro, pero también de las diferencias entre los norteamericanos de origen asiático y aquellos asiáticos nacidos y criados en dicho continente.

Ahora bien, “Crazy Rich Asians” es una cinta que está más interesada en la relación y las peripecias de Rachel, que en otras cosas, como por ejemplo, una crítica social respecto a los más ricos entre los ricos en una ciudad-estado plagada de opulencia como lo es Singapur, o incluso el rol y responsabilidad de Nick en haber empujado a Rachel a entrar a este mundo a oscuras, ocultando la identidad y riqueza de su familia. Pero la película tiene más interés en mantener a Nick en un rol de “príncipe encantador” (sacándole partido a las cualidades de Golding), como parte del molde de comedia romántica en el cual se enclaustra.

Esto va de la mano con el interés en Rachel como personaje, a la vez que se enfrenta a diversos escenarios, muchos de los cuales son clásicas situaciones propias de una comedia romántica. Aunque también hay una trama particularmente que funciona como meditación entre las relaciones entre mujeres, y entre la femineidad y la riqueza material, particularmente la forma en la cual las mujeres pueden verse prisioneras de la riqueza y el lujo cuando, pese a tener todo lo que pudieran querer, no se les entrega la independencia y autonomía que sí se le da a los hombres en ese mismo contexto.

Otro punto interesante y fuerte de la película es su tremendo elenco, ya que además de Wu (que en un mundo ideal recibiría algún reconocimiento en la temporada de premios), Golding y Yeoh, destacan Gemma Chan como Astrid (la glamorosa prima de Nick), Nico Santos como Oliver (la “oveja arcoiris” de la familia, y que cumple el rol un tanto estereotípico del “gay BFF” infaltable en estas películas), y la genial Awkwafina como Peik Lin (la peculiar mejor amiga y ex compañera de Rachel). Aún así, y a riesgo de ser repetitivos, la cinta es principalmente el show de Constance Wu, quien da el salto de la televisión al cine en un rol que desde ya la perfila como una gran estrella en potencia para un Hollywood aún tan falto de representación en el cine.

En cuanto a su historia, esta cinta -basada en el libro del mismo nombre, y con un guión trabajado por una escritora nacida en Malasia- no rompe necesariamente los moldes del género, ya que se nutre de casi todos los tropes habidos y por haber que existen las comedias románticas, y sus subgéneros. Pero lo importante y revolucionario no está en la innovación, sino que más bien en la ejecución, ya que “Crazy Rich Asians” no sólo es, como dijimos, la primera película de Hollywood con un elenco completamente asiático en más de 25 años, sino también porque utiliza dicho elenco, increíblemente carismático, para contar una historia relevante por la forma en que entrega una tan necesaria representación en el género más “blanco” dentro del cine.

Y ahí es donde radica gran parte del mérito de la cinta, no sólo por contar una historia familiar en un contexto que puede resultar enigmático, y en una locación hermosa, pero usualmente no muy ocupada como lo es Singapur (de verdad que van a salir de la película con ganas de viajar a dicha ciudad-estado). Pero además porque la cinta lo realiza de forma exuberante, derrochando carisma y estilo como pocas veces se había visto en el género, todo de forma increíblemente cuidada, elevando el género a un punto tal donde la impresión que deja la película es suficiente para no volver a mirar el género con ojos que se conformen con menos de lo que entrega “Crazy Rich Asians”, a la vez que desnuda las falencias en otras cintas que no le llegan ni a los talones a ésta, ni en estilo ni en sustancia.

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