Venom (2018)

                                         Venom

País: USA
Año: 2018
Género: Acción, Ciencia Ficción, Superhéroes
Duración: 112 minutos


Elenco: Tom Hardy, Riz Ahmed, Michelle Williams, Jenny Slate,
Reid Scott, Woody Harrelson, Melora Walters.

Director: Ruben Fleischer
Guión: Jeff Pinkner, Scott Roselberg, Kelly Marcel.
Música: Ludwig Göransson
Dirección de fotografía: Matthew Libatique.

Antes del estreno de “Venom”, es válido decir que existía un gran escepticismo respecto a lo que resultaría de esta película, a saber, una cinta sobre uno de los villanos más icónicos de Spider-Man, pero sin la presencia ni referencia alguna al héroe arácnido, y estando fuera del MCU. Un fuerte recordatorio de que Sony aún es dueña de los derechos fílmicos del rincón arácnido del universo Marvel, y que pese al retorno de Spidey en gloria y majestad al MCU, aún existe un gran remanente de personajes para los cuales Sony tiene planes (Black Cat, Silver Sable y Morbius figuran aún en la lista).

Con todo lo anteriormente dicho, “Venom” es una película difícil de explicar. No en su trama, que es directa y sencilla, pero más bien en tratar de explicar qué clase de “bestia” representa la cinta dirigida por Ruben Fleischer. Mal que mal, es una película odiada por gran parte de la crítica, pero amada por la audiencia, y que ya goza de cierto status de culto en internet.

Podemos decir que “Venom” es una “buena mala película”: es una cinta con una trama increíblemente simple y derivativa, plagada de problemas con soluciones a medias. Es una película con efectos especiales que parecieran sacados de hace 5 o 10 años. También tiene un sentido estético bastante oscuro y genérico, como la multitud de cintas de superhéroes que trataron de emular el éxito y la “oscuridad” de “The Dark Knight” hace 10 años.

Pero también es una película muy entretenida y que está anclada en un Tom Hardy que entrega una de sus actuaciones más extrañas -y nos atrevemos a decir, memorables- del último tiempo, tanto como Eddie Brock, como canalizando a Venom, el simbiote alienígena que se une con Brock para transformarse en un particular antihéroe. Es probablemente el mayor gancho y credencial que tiene la película, y en gran medida lo que causa lo positivo que se puede decir de ella (así como, junto a la taquilla, lo único que podría justificar la secuela que esta cinta deja enunciada en su primera escena post-créditos).

Quizás otro problema es que “Venom” deja la sensación de ver dos películas tonalmente distintas, peleando por cuál será la historia principal: por un lado, una historia de origen genérica donde un héroe reacio recibe un baño de humildad y recibe una lección necesaria para salvar el día; y por otro lado, una comedia de terror donde una criatura monstruosa y sedienta de sangre, debe aprender a convivir con su huésped.

No bien pudiera parecer que son 2 caras de la misma moneda, la película no logra balancear ni complementarse tan bien como suena en el papel. Aún así, es en el lado comédico donde la película tiene sus puntos más altos -y también sus detractores, considerando que muchos esperaban una cinta de acción para mayores de 18 cargada de sangre y violencia, y en lugar de eso, reciben una cinta donde el protagonista se asemeja más a Jim Carrey en su período de gloria noventero (eso, a la vez, es parte de la forma en que muchos fans malentienden a Venom como personaje, considerando que su particular sentido del humor y su relación, verdaderamente romántica, con Eddie Brock, siempre ha sido parte del personaje)-.

Basada muy libremente en el comic “Venom: Lethal Protector”, la trama de la película nos presenta a un Eddie Brock que es un exitoso periodista investigativo que vive en San Francisco. Comprometido con su novia Anne (Michelle Williams, desperdiciada completamente en la película), Eddie está en la cima del mundo. Sin embargo, y luego de caer al abismo tras un reportaje al multimillonario tecnológico Carlton Drake (Riz Ahmed) en el cual Eddie realiza las preguntas “incorrectas”, Brock perderá su trabajo, su novia (a quien usó para sacar información) y su reputación. Eddie tocó fondo, y es ahí cuando es contactado por la Dra. Skirth (Jenny Slate), una de las científicas que trabaja para Drake y que trae información urgente: una de las misiones de Drake ha traído un grupo de alienígenas a la Tierra, y bajo la fachada de trabajo farmacéutico, Drake está secuestrando personas y experimentando en ellas para poder unirlas con estos alienígenas, llamados simbiotes, como parte de un plan para escapar del planeta antes de que el calentamiento global haga de las suyas.

Es durante esta investigación para recuperar su vida que Eddie no tarda mucho en infiltrar las intalaciones de Drake, y terminar cubierto con el simbiote conocido como Venom. La película tarda demasiado en lo que es un primer acto que parece un prólogo, y que dura casi la mitad de la cinta, desperdiciando valioso tiempo y sin proporcionar un valor agregado. No es sino hasta la unión entre Eddie y Venom que la película verdaderamente agarra vuelo, justamente gracias a una mezcla de acción, terror y sobretodo, comedia, derivada de la sobreactuación y el particular acento de Tom Hardy y sus interacciones con Venom, que pese a mostrarse como una especie de relación tipo Jekyll y Mr Hyde, en verdad se siente más como una simbiosis (duh), entre dos personajes muy similares, dos perdedores como nos dice la película, que lograron encontrarse a través del espacio para, juntos, ser algo más que la simple suma de las partes.

La acción podrá ser relativamente genérica (y un tanto difícil de seguir, no sólo por las características de Venom, pero también por lo oscuro de la ambientación y diseño de la película), pero de nuevo, es Hardy quien logra elevar el material, dejando en claro que el actor escocés es el gran motivo por el cual la película vale la pena ser vista.

Es así como podríamos decir que “Venom” es una “buena mala película” con todas sus letras. Ya que es indudable que la calidad de ésta deja mucho que desear, pero al mismo tiempo, se pasa un muy buen rato. Además de ser una ventana a esa época donde las películas de superhéroes aún trataban de decidir qué querían ser (y donde se evidenciaba la lucha creativa entre los estudios y los directores), “Venom” es una ventana a la vida de un par de perdedores que, al encontrarse, se dieron cuenta que juntos podían ser más, y quizás eso es lo más relevante de la cinta, especialmente al desmarcarse completamente de Spider-Man. No sabemos qué le deparará el destino a esta franquicia y a los planes de Sony al respecto, pero la unión de Hardy y Venom sola se presenta lo suficientemente intrigante como para querer volver a verlos juntos, idealmente en una película que se atreva a innovar y arriesgar más.

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